Eugenio queda inmóvil al ver a un niño caer a la alberca, reviviendo la muerte de su hijo. Por fortuna, Isabella actúa con rapidez y lo rescata a tiempo. Desesperado por respuestas, Eugenio contrata a otro detective para buscar a Fedra, quien lleva ocho años desaparecida, como si no quisiera jamás volver. Eugenio por fin obtiene pistas del paradero de Fedra. Al encontrarla, la ve enfrascada en una discusión con un hombre. Decide seguirlo, pero presencia cómo cae directo a su perdición. La vida de Isabella da un giro inesperado cuando descubre que su esposo, lejos de estar de viaje como dijo, sufrió un grave accidente y tenía una hija secreta.
Incapaz de aceptar el engaño de Mauricio, Isabella interroga a Valentina, pero Miranda la interrumpe para recordarle que es solo una niña. Al revivir la persecución de Mauricio, Eugenio es invadido por la culpa al darse cuenta de que el accidente fue su responsabilidad. Isabella reconoce el abrigo de Úrsula en el entierro y la encara de inmediato, exigiendo respuestas por haber abandonado a Valentina. Incapaz de lidiar con su nueva vida y la responsabilidad de Valentina, Isabella recurre al orfanato como única salida, prometiéndose a sí misma que será solo hasta encontrar a su madre.
Isabella intenta cobrar el seguro de vida de Mauricio, pero se lleva una gran sorpresa al enterarse de que no solo renunció a la prestación, sino que además dejó una fuerte deuda con la empresa. Fedra decide quedarse con su familia, no solo para vigilar a Fausta, sino también para sacar provecho de la fortuna que la rodea. Eugenio queda impactado al descubrir que Mauricio tuvo una hija en secreto… y teme que sea una sobrina cuya existencia jamás imaginó. Eugenio visita a Isabella con la esperanza de que acepte la indemnización, confiando en que eso pueda aliviar un poco su dolor por la muerte de Mauricio.
Eugenio actúa de inmediato y lleva a Valentina al hospital, donde confirma que, al igual que Fedra, es alérgica a las fresas. Para evitar que Eugenio descubra la verdad sobre Valentina, Fedra le exige a Lauro que se deshaga de todas sus pertenencias como si nunca hubiera existido. Amelia encuentra unas fotos de Fedra con Valentina mientras limpia su cuarto, despertando una gran sospecha: ¿tuvo una hija? Fedra persuade a Úrsula de darle un puesto a Lauro en la empresa con la intención de empezar a pagar sus deudas y planear su huida sin dejar cabos sueltos.
Eugenio le revela a Isabella que ya la admiraba desde aquella boda donde demostró su coraje, y, sin poder evitarlo, le ofrece un trabajo con la esperanza de verla más seguido. Cansada del interrogatorio de Amelia, Fedra le confiesa que sí tuvo una hija, pero que no le interesa volver a verla, porque no la quiere. Fedra presiona a Eugenio para conseguir un puesto en la empresa, dando así el primer paso en su plan para apropiarse de la fortuna familiar. Fedra enfurece al ver a Valentina en su propia casa y la amenaza con hacerle la vida un infierno si se atreve a decir que es su hija.
Isabella se alegra de haber reaccionado a tiempo y llevar a Valentina a terapia, al descubrir que con el paso del tiempo su condición se vuelve más difícil de tratar. Al verlas de nuevo en su casa, Fedra decide invitar a Úrsula a cenar y planea estrategias para incomodar a Isabella y Valentina, con tal de alejarlas definitivamente. Mientras comparte la mesa con Fausta, Úrsula aprovecha para desprestigiar a Isabella, decidida a sabotear cualquier posible trato entre ellas. Eugenio, decidido a ser honesto, se arma de valor para confesar sus sentimientos, esperando que Isabella comparta su amor.
Sospechando que el matrimonio de sus padres fue solo una fachada, Fedra interroga a su abuela para conocer la verdad sobre su supuesto romance. Llena de celos por el interés de Eugenio en Isabella, Úrsula jura que la hará desaparecer de la empresa, cueste lo que cueste, porque no piensa compartir su lugar. Sin salida, ante la presión de Amelia, Fedra recurre a un acto desesperado que amenaza con dejar a Fausta y su evento en ridículo. Indignada, Fausta enfrenta a Fedra por su derroche, advirtiendo que está poniendo en peligro la estabilidad financiera de la empresa.
De forma meticulosa, Fedra distribuye evidencias por la casa con el objetivo de hacer dudar a Fausta de su propia salud mental. Incapaz de perdonarse la muerte de Mauricio, Eugenio se promete a sí mismo hacer todo lo posible para que Valentina vuelva a sonreír. Eugenio confronta a Fedra por dejar a su hija a la deriva, y ante la falta de argumentos, ella decide fingir un desmayo. La forma en que Valentina reacciona al ver la foto de la empresa de Eugenio despierta en Isabella la inquietante sospecha de que tal vez ha reconocido a su verdadera madre.
Isabella encara a una de las mujeres que aparecen en la foto, acusándola de haberse metido con un hombre casado y dejar a su hija, sin saber que se equivoca de persona. Fausta la presiona en el hospital, convencida de que si logra hacerla reaccionar, podrá desenmascarar su mentira. Cansada de esperar en el hospital, Fedra decide abrir los ojos para que la den de alta y así seguir atormentando a Fausta. Valentina decide ayudar a Carolina para evitar que su mamá la regañe, pero terminan alarmando a todos con su desaparición.
Fausta orquesta un supuesto ataque de parte de Fedra para hacer que Eugenio reconozca el riesgo que implica la enfermedad mental de su hermana. Harta de las amenazas de Maya, Tania le pone un alto y la desgreña sin piedad en medio de la escuela. Eugenio busca a Isabella y Valentina para distraerse del dolor que le causa haber internado a Fedra en un hospital psiquiátrico. Eugenio confiesa a Catalina que Fedra tuvo una hija, pero ella le recomienda guardar el secreto para no perjudicar a los implicados.
Ivana le advierte a Isabella sobre su relación con Eugenio, pues no pueden arriesgarse a que Valentina vuelva a perder a una figura paterna. Isabella descubre que ya no hay nada que hacer para recuperar su departamento, pues la mala administración de Mauricio la dejó sin la oportunidad de defenderse. Valentina se mete en problemas en la escuela por vender sus dibujos, pero solo lo hacía con la intención de apoyar a Isabella. Eugenio intenta ayudar a Isabella al enterarse de los problemas que enfrenta desde la muerte de Mauricio.
Úrsula acusa a Isabella de manipular a Eugenio, pero en cuanto insinúa algo contra Valentina, Isabella le pone un alto sin titubear. Desesperada, Fedra advierte a Eugenio que si no la saca del hospital psiquiátrico, Valentina sufrirá las consecuencias de los cuidados de Fausta. Al enterarse de que Isabella renunció a la empresa, Valentina teme no volver a ver a Eugenio y hace todo lo posible por convencerla de quedarse. Eugenio le reclama a Úrsula por entrometerse en su vida y le exige que deje en paz a Isabella, pues está enamorado de ella.
Sin querer, Isabella escucha una fuerte discusión en casa de Miranda y queda profundamente herida al descubrir lo que Emma opina a sus espaldas. Fausta le reclama a Eugenio por haber permitido que Isabella renunciara y le exige explicaciones sobre su relación. Preocupado por su salud mental, Eugenio le pide a Fedra que se aleje del trabajo hasta que el psiquiatra lo considere apropiado. Catalina se entromete en los asuntos de Eugenio e Isabella decidida a descubrir si el amor de su nieto es correspondido… o una ilusión.
Fausta confiesa a Gaspar toda la verdad sobre la supuesta hija de Eugenio y cómo planea hacerla sufrir. Emma explota al ver que Isabella rechaza oportunidades con tal de mantener su orgullo, como si no le importara el bienestar de Valentina. Miranda pide un préstamo para ayudar a Isabella a conseguir un mejor hogar para ella y Valentina. Fausta aprovecha la visita de Isabella para interrogarla y confirmar sus sospechas de que Valentina es su nieta.
Al ver que Isabella jamás podrá hacerla abuela, Fausta decide ayudar a Úrsula a conquistar a Eugenio. Eugenio encuentra a Lauro husmeando en su oficina y empieza a sospechar que tiene un interés oculto. Al no tener noticias del corredor, Isabella se da cuenta de que le vieron la cara y perdió el dinero que Miranda le prestó para rentar un hogar digno. Eugenio recibe una amenaza anónima de alguien que sabe que él fue el responsable de la muerte de Mauricio.
Lauro amenaza a Eugenio con exponer el video del accidente de Mauricio si no le entrega diez millones de pesos. Eugenio le reclama a Úrsula por haber contratado a Lauro sin consultarle, pero ella le deja claro que solo lo hizo como un favor para Fedra. Fausta le advierte a Úrsula que todos sus planes para conquistar a Eugenio han fallado miserablemente, pero que solo con su ayuda logrará convertir su sueño en realidad. Cegada por la desesperación, Isabella confronta sola al corredor de bienes raíces, arriesgándose a un inesperado ataque del que no pueda defenderse.
Miranda se ve en la necesidad de interrumpir su cita con Pablo, pues no puede concentrarse por la preocupación de que Isabella no ha dado señales de vida. Fedra se enfurece con Lauro por actuar a sus espaldas y busca recuperar la confianza de Eugenio ofreciéndole su ayuda. Por un arranque de celos, Maribel acusa a Tomasa de robarse una moto, desatando un escándalo viral en redes. Gracias a Valentina, Eugenio se entera del incidente de Isabella e inmediatamente corre para estar a su lado.
Aliviada por el regreso de Isabella, Miranda busca enmendar su error con Pablo y le pide una segunda oportunidad. Isabella, tras ser hospitalizada, acepta que no está sola y se une a Eugenio para dar con el estafador. Eugenio usa las pocas pistas que le dio Isabella para encontrar al hombre que la estafó y hacer que le devuelva su dinero. Después de hacer justicia, Isabella reconoce que puede confiar en Eugenio y le entrega su corazón.
Eugenio e Isabella le dan la noticia a Valentina de que ya son novios, ella no duda en expresar la emoción que siente al verlos juntos. Eugenio le platica muy emocionado a Pablo, que finalmente besó a Isabella y confirmó que es la mujer perfecta para él, lo que no se imagina es que Úrsula está escuchando la conversación. Fedra le hace creer a su psiquiatra que ya no tiene medicamentos, por lo que necesita otra receta, pero en realidad dejó de tomarse las pastillas. Fedra aprovecha que la familia está reunida para presentar a Lauro como su novio.
Fedra chantajea a Eugenio con revelarle a Isabella que él iba atrás del carro de Mauricio el día que sufrió el accidente. Fausta no duda en cachetear a su hija Fedra luego de que ella la cuestionara sobre la identidad de Emiliano. Fausta, al saber que Eugenio tiene un compromiso con Valentina e Isabella, programa una junta con Fernanda, pero en realidad le pide a Úrsula que la cambie de fecha, pero no le diga nada a su hijo. Eugenio no duda en consentir a su amada Isabella y la sorprende al entregarle el contrato de un departamento para que ella y Valentina tengan un lugar propio.
Durante su cita con Eugenio, Isabella no logra dejar atrás los recuerdos de su boda con Mauricio, arruinando así su romántica velada. Úrsula se ve en la necesidad de pagarle a Lauro para que no siga arruinando su reputación ante Eugenio. ¿Será la última vez que lo haga? Intentando convencer a Isabella de unirse a su causa, la abogada le ofrece mostrarle un video del momento exacto del accidente de Mauricio, pero Isabella no está lista para verlo. Fausta expone el pasado de Eugenio y Úrsula en redes para dejarle claro a Isabella que su amor no tiene futuro.
Eugenio le exige a Fausta que respete su privacidad y no publique nada sobre sus relaciones sin su autorización, mucho menos ahora que Isabella es su novia. Lauro visita a Fedra a escondidas, pero el momento se complica y Tomasa teme que Fausta los descubra. Isabella cree tener buenas noticias, pero Valentina le rompe el corazón al pedirle quedarse con las personas que ahora siente como su familia. Amelia intenta advertirle a Fedra sobre los peligros de meter a su novio a escondidas, pero Fausta interviene en la conversación. ¿Habrá escuchado todo?
Miranda convence a Isabella de unirse a la demanda de Dalia, pues todos los culpables de la muerte de Mauricio deben pagar. Eugenio acusa a Fedra y Lauro de robar la computadora de Katia, pero ella exige algo para devolverla. Fedra pide ayuda a Lauro para recuperar el video de Dalia, pues al perder el chantaje contra Eugenio, él podría revelarle a Fausta que Valentina es su nieta. Mientras Isabella se asegura de que la pedida de mano sea un evento memorable, Fausta da el último paso de su plan, anunciando el compromiso de Eugenio con Úrsula.
Isabella le da a Eugenio una oportunidad más para confirmar si quiere ser su novio, pues ella ya se siente lista para entregarse completamente a él. Harto de las manipulaciones de Fausta, Eugenio la confronta y le deja claro que ya no está dispuesto a seguir compartiendo el mismo techo. Tania toma medidas drásticas para evitar que sus padres la obliguen a mudarse a la ciudad, dejando atrás a la familia que ha elegido. Lo que iba a ser un momento de reconciliación para Fausta se convierte en una tormenta al escuchar a Eugenio declararle su amor a Isabella.
Eugenio le deja claro a Fausta que jamás le permitirá decidir sobre su corazón. Ella, furiosa, le advierte que nunca aceptará a Isabella como parte de su familia. Entre emoción y nostalgia, Eugenio le devuelve a Isabella y Valentina el hogar que nunca debieron perder. Emma descubre a Miranda con Pablo y lo interroga como si fuera su primer novio, aunque en realidad teme que su hija se aleje de su lado. Úrsula busca a Eugenio para arreglar sus problemas, pero al ver a Isabella no puede evitar demostrarle a quién pertenece su corazón.
Decidido a seguir disfrutando de la vida de lujos de la familia De la Vega, Lauro le propone a Fedra huir juntos para casarse en secreto. Pablo hace un último intento de invitar a Miranda a una cita, pero para su sorpresa ella se muestra más accesible, como si algo hubiera cambiado en su interior. Cegada por el rencor, Fausta pide a Úrsula que la ayude a castigar a Eugenio por amar a Isabella. Sintiéndose abrumada por las amenazas de Lauro, Fedra reconoce que ha vivido en un error y decide enfrentar las consecuencias de sus mentiras.
Aunque sabe que Valentina es su sangre, Fausta rechaza luchar por ella, marcada por el desprecio de Fedra. Úrsula decide aprovechar el distanciamiento entre Eugenio y Fausta para cerrar un gran negocio para la empresa, que le abrirá las puertas de la dirección general. Pablo, con el apoyo de Eugenio e Isabella, organiza una sorpresa romántica para declararle su amor a Miranda. Clemente llega de sorpresa a Aguascalientes y Pablo aprovecha la oportunidad para presentarlo a Emma. Ambos quedan flechados de manera inesperada.
Úrsula aprovecha el negocio con Jerónimo para rogarle a Fausta una oportunidad de demostrar lo valiosa que puede ser para la empresa si sus decisiones tuvieran mayor peso. Valentina termina la búsqueda del tesoro y Eugenio decide recompensarla con un poni solo para ella. Mientras Fausta decide qué hacer con Valentina, las palabras de Amelia retumban en su mente y le recuerdan cómo rechazó a Fedra, incluso cuando era una bebé. Fausta intenta disculparse con Eugenio para convencerlo de volver a casa, pero él descubre que, con su madre, todo es manipulación.
Desesperado por conseguir dinero, Lauro le hace llegar a Fedra una pequeña muestra de que no mintió cuando la amenazó con publicar los momentos de pasión que vivieron juntos. Fausta visita inesperadamente a Isabella para limar asperezas, cuidando no revelar el secreto que las une como familia. Emma queda impactada con el gesto de amor de Clemente, pero el temor a enamorarse la hace rechazarlo. Úrsula convierte el retraso de Fausta en oportunidad y pide a Eugenio apoyarla en la reunión con Jerónimo, confiando en que contradeciría la decisión de su hijo.
Fausta anuncia su decisión de no luchar por la custodia de Valentina, siempre y cuando Eugenio regrese a la casa y a la empresa. Eugenio se encuentra con Úrsula en la oficina revisando los contratos con Jerónimo y lo presiona para que se quede a apoyarla, arruinando el paseo que tenía planeado con Valentina. Coque se entera de que Tania está enamorada de él y, harto de los celos de Maya, decide ponerle fin a su relación. Cansado de ocultar la verdad, Eugenio decide confesarle a Isabella la identidad de la verdadera madre de Valentina.
Eugenio se sincera con Isabella y le confiesa que él estuvo en el accidente de Mauricio, ya que lo vio cuando cayó al barranco. Tania busca a Maya para confesarle que aunque le guste Coque no piensa ser su novia y puede estar tranquila de que nunca se han dado un beso, ella solo siente desprecio por su compañera de escuela y la tacha de “roba novios”. Eugenio no está dispuesto a que Fedra, además de arruinarle su vida, también arruine el patrimonio de la familia, por lo que la despide de la empresa, ella le asegura que no le importa lo que estén viviendo Isabella y Valentina. Isabella está dispuesta a que Fedra pague por todo el dolor que le ha causado a Valentina y no descansará hasta asegurarse que no se vuelva a meter con ella.
Fedra se burla de Isabella al asegurarle que Mauricio solo estaba con ella por lástima, ya que nunca iba a poder tener hijos. Valentina le pide a Isabella que se comunique con Eugenio, ella le asegura que por un tiempo no podrá verlo, ya que tuvieron una discusión y decidieron separarse. Amelia le jura a Fausta que nunca utilizaría el secreto que guarda para chantajearla y le pide que no abandone a Fedra y a su nieta Valentina. Miranda le advierte a Isabella que la familia de Eugenio podría causarle mucho daño, al grado de quererle quitar a la pequeña Valentina.
Fedra planea recuperar a su hija Valentina y de esa forma vengarse de Isabella, Fausta rechaza su plan y le asegura que no permitirá que le haga daño a su nieta. Catalina es contundente con Fedra y le asegura que Valentina nunca le importó, solo se interesó en ella para sacar provecho, por lo que le suplica que la deje en paz. Isabella muestra su preocupación, ya que Valentina está enojada con ella y desde que se enteró de que no vería a Eugenio no ha querido comer. Isabella permite que Eugenio vaya a su casa para saludar a Valentina, pero le deja en claro que la próxima visita será bajo sus condiciones.
Fedra llega a la casa de Isabella para advertirle que está dispuesta a pelear por la custodia de Valentina, pero ella le deja en claro que legalmente la menor es su hija. Úrsula le propone a Fedra subir un video a las redes sociales donde se haga la víctima, haciéndole creer a la gente que le quitaron a su hija de la peor manera. Fausta y Fedra tienen una acalorada pelea, ya que no va a permitir que por sus arranques Eugenio se vaya de la casa, por lo que decide encerrar a su hija en su recámara. Fedra utiliza sus redes sociales para acusar a Isabella de haberle robado a su hija hace siete años, por lo que le pide a todas las mujeres su apoyo para poder recuperar a Valentina.
Isabella se prepara junto a Dalia para enfrentar las acusaciones de Fedra y acude a la escuela en busca de apoyo para proteger a Valentina de su inestable madre. Tania señala directamente a Maya como la única persona que pudo haber tomado esas fotos privadas, y exige justicia. Fedra llega a la escuela de Valentina exigiendo verla, pero gracias al valor de las maestras, la niña permanece a salvo de su madre… al menos por un día más. Eugenio y Fausta se enfrentan al dejar claro a quién apoyarán en esta guerra por la custodia de Valentina
Ahora que Isabella sabe que Fedra es la madre de Valentina, le ruega que no la abandone, pues teme los castigos a los que podría someterla. Gracias a Octavio, Eugenio descubre que los dueños de Villa Dorada planean aprovecharse de sus buenas intenciones para ganar mucho más dinero del que habían pensado originalmente. Ni los problemas entre Eugenio e Isabella logran impedir que Miranda y Pablo se vean. Pero esta vez, Miranda no está dispuesta a esperar más… y la propuesta que le hace a Pablo cambiará todo. Eugenio hace su último intento por recuperar a Isabella. Ella, con el corazón en la mano y cumpliendo su juramento de no mentir, le revela que aún lo ama… y le implora que, esta vez, su historia sea diferente.
Fedra guía a los reporteros a la escuela de Valentina, decidida a que Isabella vea por sí misma las consecuencias de sus escandalosas declaraciones. Temiendo perder al amor de su vida, Pablo opta por revelarle la dolorosa verdad que explica la forma en que reaccionó a su propuesta. Jerónimo le comunica a Úrsula que, por causas de fuerza mayor, el contrato millonario que había logrado está a punto de perderse… y con él, su última oportunidad de conquistar a Eugenio. Pablo y Miranda disfrutan al máximo su primera noche juntos, pero el destino juega en su contra y Clemente aparece con Emma, apagando por completo las llamas de la pasión.
Al enterarse del accidente de Valentina, Fedra interpone una denuncia por maltrato contra Isabella, confiando en que este antecedente fortalezca su demanda. Isabella confirma sus sospechas de que Úrsula fue la responsable de difundir el chisme sobre el accidente de Valentina, y Eugenio no duda en reclamarle por traicionar su confianza. Catalina y los demás ancianos reciben una orden de desalojo por parte de los dueños de Villa Dorada, pero Eugenio logra intervenir justo a tiempo para impedirlo. Los conflictos entre Fedra y Eugenio despiertan en Amelia viejas heridas, pero ella no pierde la fe de reencontrarse algún día con su hija Juanita.
Alegando que solo busca lo mejor para Eugenio, Fausta lo intimida con la amenaza de aliarse con Fedra si no se aparta para siempre de Isabella. El dolor invade a Isabella al saber que Fedra y Fausta ya han iniciado la batalla legal por la custodia de Valentina. Pero, gracias a Dalia, encuentra la fuerza para levantarse… y luchar con todo por su hija. Lista para pelear por Valentina, Isabella no logra apartar de su mente el temor de perder para siempre a quien ya considera su hija. A pesar de la adversidad, Isabella y Miranda logran organizar a la perfección la fiesta sorpresa de XV años para Tania.
Aunque creía estar preparada, Isabella ve cumplirse sus peores miedos cuando recibe la notificación del juicio por la custodia de Valentina. El golpe es tan fuerte que termina desvaneciéndose en los brazos de Eugenio. Cuando Clemente se entera de que Emma cuidará a Valentina, aprovecha su amor por el ballet para preparar una sorpresa especial. Pablo le sugiere a Eugenio que utilice a su favor las debilidades de Fedra para ganar el juicio, especialmente su insaciable ambición por el dinero. Llegó el día del juicio por la custodia de Valentina. Isabella está dispuesta a darlo todo para ganar, pero no espera los golpes bajos del abogado de Fedra.
En la apertura del juicio, Isabella decide contar toda la verdad y logra conmover a los presentes al declarar que, para Valentina, ella es la única madre con la que se siente protegida. El temor invade a Valentina al imaginar que la obliguen a volver con Fedra. Sin embargo, Isabella la calma con una promesa: nunca dejará de luchar para seguir juntas. Eugenio le confiesa a Úrsula que las preocupaciones de su familia lo han rebasado y que ha considerado abandonarlo todo con tal de ser feliz al lado de Isabella y Valentina. Isabella encarga a Genoveva que recoja a Valentina mientras ella enfrenta los preparativos del juicio. Pero el destino le juega en contra: Fedra aprovecha un descuido y, bajo amenazas, se lleva a la niña.
Con el corazón acelerado, Isabella y Eugenio corren hacia la casa de Fedra. Nadie la vio, pero ambos están convencidos de que ella es la responsable de la desaparición de Valentina. Con tal de resolver el conflicto, Eugenio propone a Fedra hacer realidad su sueño de mudarse a Barcelona, siempre y cuando retire la demanda por la custodia de Valentina. La ambición de Fedra parece hecha realidad. Eugenio cumplió su palabra y ahora ella podrá disfrutar de la vida en Barcelona… sin preocuparse jamás por el dinero. Cuando todo parece resuelto con el acuerdo entre los hermanos De la Vega, la juez se prepara para cerrar el caso. Sin embargo, Fedra irrumpe con firmeza, decidida a no rendirse y a pelear hasta el final por Valentina.
Cuando Fedra está a punto de marcharse a su nueva vida, Fausta la enfrenta y le advierte que, si no se queda para alejar a Isabella de Eugenio, la borrará del testamento y le impedirá visitar a su padre. Tras escuchar los sólidos argumentos de cada parte, la jueza opta por aplazar indefinidamente el juicio. Mientras tanto, Valentina no podrá quedarse con ninguna de las dos hasta que se dicte un fallo final. Con miedo en el corazón, Valentina llega a la casa hogar. Sin embargo, sus nuevas compañeras pronto la arropan, haciéndola sentir acompañada en esta dura etapa de su vida. Con el corazón inquieto, Isabella se queda afuera de la casa hogar, decidida a velar por Valentina durante la noche. Pero la soledad pronto se transforma en emoción… cuando descubre que sus amigos más leales han llegado para acompañarla.
Conmovida, Isabella le pide perdón a Eugenio por no haber comprendido la magnitud de su dolor: no solo perdió a Valentina, también debe cargar con la traición de su propia familia. Delia advierte a Isabella que la jueza podría decidir a favor de Fedra por ser la familia biológica de Valentina. Pero aún queda una esperanza: Eugenio podría darle la vuelta a esa carta… y usarla para seguir luchando. Catalina enfrenta a Fedra y le advierte que no es la indicada para cuidar de Valentina, ya que su descuido con el tratamiento médico podría poner en riesgo la vida de la niña. Con la ayuda de Úrsula, Fedra consigue una razón contundente para probar su amor en la corte: la posibilidad de que, en el futuro, Valentina herede toda la fortuna familiar.
Sergio descubre los planes de Eugenio para disputar la custodia de Valentina. Sin perder un segundo, corre a contarle a Fausta, seguro de que ella sabrá cómo actuar al respecto. Miranda opta por dejar sola a Emma para encontrarse con Pablo, pero al enterarse la rechaza de inmediato, recordándole que no es momento para que ande en la calle. Harta de tener que esperar cada día de visita para reencontrarse con Isabella, Valentina organiza un plan de fuga de la casa hogar, contando con la complicidad de sus nuevas amigas. Aunque las disputas legales por la custodia de Valentina continúan, la jueza toma a todos por sorpresa con un fallo inesperado que define quién estará a cargo de la niña.
En pleno triunfo, Fausta encara a Isabella y le lanza una amenaza velada: mientras permanezca al lado de Eugenio, Valentina será quien más pague las consecuencias. Fedra le exige a Fausta que cumpla su promesa y le entregue las acciones y el departamento en Barcelona, pero Fausta, con frialdad, le confiesa que todo eran promesas vacías. Fausta recurre a Úrsula y le pide que mueva sus influencias con Jerónimo para garantizar que Isabella termine mudándose a la capital. Consciente de que su decisión la lastima, Isabella le pide a Eugenio poner fin a su relación, convencida de que solo así podrá garantizar el bienestar de Valentina.
Fausta festeja su triunfo al separar a Eugenio de Isabella, pero no se detiene ahí: insiste en que Úrsula debe conquistar a su hijo cuanto antes, para que él olvide de una vez por todas a su rival. La melancolía se apodera de Valentina. Todos a su alrededor comienzan a inquietarse al verla apagada, atrapada en una dolorosa depresión… porque sin Isabella, nada parece tener sentido. Jerónimo cita a Isabella para presentarle una propuesta laboral inesperada e irresistible, tan sorprendente que no le queda más remedio que pensar en aceptarla. Adriana cita a Isabella para expresarle su preocupación por Valentina, pues no solo se ha perdido todo lo que habían avanzado, sino que además muestra señales de ser víctima de violencia.
Cuando Isabella descubre que la verdadera intención de Fausta al obtener la custodia de Valentina es vengarse, la desesperación la invade. Temiendo por la seguridad de la niña, empieza a diseñar un plan de escape. Al descubrir la desaparición de Valentina, Fausta intenta denunciar a Isabella. Sin embargo, Eugenio la enfrenta con una advertencia helada: si lo hace, no volverá a verlo jamás. Ya a salvo y lejos de la familia De la Vega, Isabella abre su corazón a Valentina y le revela su plan: huirán juntas y vivirán viajando para siempre, sin que nadie logre encontrarlas. Los oficiales irrumpen en la casa de Fausta con una noticia alarmante: existe una denuncia por la desaparición de Valentina. De inmediato surge la pregunta… ¿Es Fausta la principal sospechosa?
Tras asesorarse con su abogado, Fausta comprende que ella es la única capaz de darle seguimiento a la denuncia y que, si así lo decide, tiene el poder de mandar a Isabella a la cárcel. Isabella y Valentina logran llegar a Monte Real, pero se dan cuenta que su aventura no durará mucho, pues ya no queda mucho dinero para seguir huyendo. Con la esperanza de empezar de nuevo, Isabella decide establecerse en Monte Real. Sin embargo, pronto se da cuenta de que la búsqueda de trabajo es más complicada de lo que esperaba, especialmente teniendo a Valentina bajo su cuidado. Isabella es hospitalizada y Valentina queda sola, perdida en la incertidumbre. Pero lo peor está por venir: sufre el inesperado ataque de un escorpión.
Tania se entera de que el inesperado encuentro con su padre no ocurrió por azar. Detrás de todo estaba un mensaje anónimo que, para su sorpresa, había sido enviado por una de sus amigas. En pleno hospital, Isabella es sorprendida por la llegada de la policía, que irrumpe con una orden de arresto para llevarla a juicio por su crimen. Catalina ya no puede seguir callando y le confiesa a Eugenio que ella fue la responsable de que la policía los encontrara, aunque aclara que no lo hizo por desprecio, sino por amor. En medio de su declaración, Eugenio opta por callar para no poner en riesgo a Isabella. Sin embargo, su silencio despierta sospechas y los detectives terminan arrestándolo, acusándolo de complicidad.