En la década de 1880, se cierra el conflictivo y complejo proceso de construcción del Estado argentino. Pero otros procesos se abren y continúan: los habitantes de ese Estado van a afrontar la conformación de una nueva sociedad, la aparición de un nuevo sistema político y la afirmación de una economía capitalista, que provocarán conflictos, luchas de intereses, acuerdos y distintas alternativas que llenarán la historia argentina del siglo XX.
La próspera economía de fines del siglo XIX implicó la conquista de los territorios de la Patagonia, que estaban ocupados por poblaciones que fueron convertidas en víctimas del proceso de modernización del país: la llamada "Conquista del desierto". A lo largo del siglo, distintas voces han aportado muy diversas visiones sobre este acontecimiento ¿Cómo pensar hoy lo sucedido?
Como pocas veces sucedió en la televisión argentina Historia de un país, Argentina siglo XX propone un acercamiento a los principales procesos económicos, políticos, sociales y culturales de nuestro país. Con un imponente archivo fotográfico, ilustraciones y material audiovisual permite apreciar los diferentes períodos históricos, y cuáles fueron las consecuencias de los sucesos más significativos de la historia argentina de los siglos XIX y XX. Así, se articula un relato audiovisual que propone ser el punto de partida para el debate y la reflexión.
El proceso de industrialización que atraviesa Europa a fines del siglo XIX, genera oferta de productos manufacturados, demanda de materias primas y excedentes de capitales en busca de mejores márgenes de ganancia. América Latina se reacomoda en el nuevo mercado mundial y la Argentina se incorpora como una de las principales productoras de alimentos y materias primas.
Desde mediados del siglo XIX, hombres y mujeres del mundo migran a la Argentina en forma continua. La mala situación económica en Europa, el hambre, la intención de escapar del servicio militar, el espíritu de aventuras o el afán de progreso son algunas de las razones por las que muchos abandonan el viejo continente en busca de mejores condiciones de vida.
En febrero de 1912 se sanciona la Ley Sáenz Peña, que promueve el voto masculino, obligatorio, secreto y universal. Las elecciones presidenciales se realizan en 1916 y la victoria corresponde al líder de la Unión Cívica Radical, Hipólito Yrigoyen. El 6 de septiembre de 1930 se produce el primer golpe militar de la historia argentina. Concluyen así catorce años de gobiernos radicales, caracterizados por la popularidad y el liderazgo de Hipólito Yrigoyen.
En 1929, el llamado “crack” de Wall Street sacude al capitalismo y genera una gran crisis económica en el mundo. Durante esta década, el Estado cumple, por primera vez, un papel regulador ante la situación generada por la crisis, y comprueba su capacidad de influir en la economía a través de medidas concretas que favorecen a un sector de la sociedad. En la Argentina, la clase alta no logra construir un partido conservador con verdadero apoyo popular, pero consolida una alianza con la Iglesia y el Ejército, dos actores que pasarán al primer plano en la escena política nacional.
En un país que viene de trece años de fraude electoral y de tres de gobierno militar, la manifestación del 17 de octubre de 1945 evidencia el crecimiento, la organización y la politización de la clase obrera argentina. Los trabajadores y Perón forjan un pacto indestructible. Un pacto que trascenderá en el tiempo y que instalará por muchos años en la Argentina la antinomia peronista/antiperonista.
El 4 de junio de 1946, Perón jura como presidente. Aunque muchos en ese momento se nieguen a aceptarlo, se inicia así una nueva etapa en la historia argentina. Miguel Miranda comienza a delinear el rumbo de la política económica desde el Instituto Argentino de Promoción e Intercambio. Durante el primer quinquenio peronista, el IAPI sirve a los fines de transferir parte de las enormes ganancias del campo al desarrollo de la industria, actividad en la que se desempeña gran parte del electorado peronista.
Pensar y analizar la modificación de la cultura politica que trajo como novedad la presidencia del general Juan Domingo Perón.
María Eva Duarte va dejando de ser solamente la primera dama para convertirse en uno de los nexos entre Perón y los trabajadores. Llegada la década de los 50, la campaña de peronización de la sociedad avanza, saturando de imágenes y discursos políticos la vida cotidiana. Para ese momento Evita es, sin duda, la segunda figura más fuerte del gobierno. Con el fin de consolidar su papel político, y haciendo uso de los derechos que otorga la ley 13.010 (que permite a las mujeres presentarse a cargos electivos), Evita se dedica a organizar una nueva rama del partido gobernante: el Partido Peronista Femenino.
Los cambios culturales que vivió la Argentina desde las faustos del Centenario a las vísperas del peronismo como fuerza política y social.
En septiembre de 1955 se inicia en el país una dictadura militar que derroca a Perón y se da a conocer como “Revolución Libertadora”. Entre los sectores de las Fuerzas Armadas que integran el nuevo gobierno se distinguen dos líneas: por un lado está el grupo liderado por el presidente Lonardi. Por otro lado, la línea “dura” de las fuerzas armadas, representada por el vicepresidente, el almirante Isaac Rojas. La “resistencia peronista” comienza a aparecer como como un movimiento inorgánico, que lleva a cabo sus acciones en los mismos lugares de trabajo.
Un acercamiento a los principales procesos económicos, políticos, sociales y culturales de nuestro país. Las políticas desarrollistas de la presidencia de Frondizi, pasando por la resistencia peronista y sus correspondientes -y antagónicas- líneas sindicales hasta la llegada de la "Revolución Argentina", comandada por el dictador Juan Carlos Onganía.
Un acercamiento a los principales procesos económicos, políticos, sociales y culturales de nuestro país. El 29 de mayo de 1969 los sucesos del Cordobazo echan por tierra el proyecto autoritario de la dictadura de la Revolución Argentina. Onganía, el gran perdedor de la jornada, debe resignar todos sus planes de permanencia en el poder e iniciar la cuenta regresiva de su gobierno.
Un acercamiento a los principales procesos económicos, políticos, sociales y culturales de nuestro país. Para principios de la década del 60 el clima de prosperidad y crecimiento económico se refleja de manera evidente en la vida cultural,y el Instituto Di Tella pronto se convierte en un polo de atracción para muchos artistas de vanguardia. En los últimos años de la década del 60, la persecución de la dictadura a militantes políticos, agrupaciones estudiantiles y representantes de la cultura adquiere formas cada vez más violentas. Es así que llegado el año 1968, los intereses de varios artistas de vanguardia confluyen con los del Movimiento Obrero.
Los orígenes, la conformación, los objetivos y las diferencias entre las organizaciones armadas revolucionarias -conocidas popularmente como guerrilla- que surgieron en la Argentina entre los finales de la década del 60 y los inicios de la década del 70.
El 23 de septiembre de 1973, la fórmula Perón-Perón triunfa en las elecciones con el 62% de los votos. Dos días más tarde, la organización Montoneros se cobra su desplazamiento del poder y los sucesos de Ezeiza asesinando a José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT y mano derecha de Perón. La ruptura de Perón con la juventud se da en un contexto de crisis económica. Si bien el Pacto Social había conseguido frenar la inflación, una nueva crisis mundial pone a la economía argentina al borde del abismo. Pero la crisis económica no es la peor noticia de 1974: el 1º de julio, a los 78 años de edad, Perón muere. Con la muerte de Perón, el gobierno queda en manos de su esposa, y el poder en las de López Rega.
El 24 de marzo de 1976, tras casi dos años de gobierno de María Estela Martínez de Perón, marcados por una aguda crisis económica y una violencia política creciente, las Fuerzas Armadas argentinas toman el control del país. Días después de asumir, el presidente Videla designa como ministro de Economía a José Alfredo Martínez de Hoz. Su estrategia apunta a “disciplinar” al movimiento obrero, en especial a los sindicatos, y a abrir la economía argentina al comercio exterior, aunque esto perjudique seriamente a la industria nacional.