María Eva Duarte va dejando de ser solamente la primera dama para convertirse en uno de los nexos entre Perón y los trabajadores. Llegada la década de los 50, la campaña de peronización de la sociedad avanza, saturando de imágenes y discursos políticos la vida cotidiana. Para ese momento Evita es, sin duda, la segunda figura más fuerte del gobierno. Con el fin de consolidar su papel político, y haciendo uso de los derechos que otorga la ley 13.010 (que permite a las mujeres presentarse a cargos electivos), Evita se dedica a organizar una nueva rama del partido gobernante: el Partido Peronista Femenino.