Los cadáveres conmocionan a Guacanagarí, que advierte a los españoles sobre un peligro mayor. Plaza lidera un motín y encierra a los oficiales, desatando una ola de histeria. Un marinero es acusado de estar poseído y se convierte en chivo expiatorio. Mientras tanto, Marín, decidido a probar su inocencia, descubre una mina de oro que puede cambiarlo todo.