Following his brain tumor diagnosis, Watson goes on medical leave to seek treatment, leaving Mary in charge of The Holmes Clinic as a notorious South American dictator demands Watson see to his mysterious autoimmune condition personally. Meanwhile, Ingrid grows more concerned about Beck’s obsession with Sasha.
Tras serle diagnosticado un tumor cerebral, Watson se da de baja por motivos médicos para someterse a tratamiento, dejando a Mary al frente de la Clínica Holmes, mientras un famoso dictador sudamericano exige que Watson se ocupe personalmente de su misteriosa enfermedad autoinmune. Mientras tanto, Ingrid está cada vez más preocupada por la obsesión de Beck con Sasha.