La competición da un triple salto en dificultad, porque los aspirantes a mejor pastelero de España deben preparar un postre elaborado con casquería, un reto tan arriesgado como inesperado. Una combinación de técnica, creatividad y valentía marca una jornada decisiva en la que cualquier error puede tener consecuencias fatales para los concursantes. Además, una prueba determina la precision y la capacidad de observación de cada uno de los concursantes de 'Top Chef: Dulces y Famosos'. Dos de los jueces se colocan frente a los fogones para cocinar en directo, obligando a los aspirantes a seguir cada uno de los pasos de la receta y reproducir sus platos con exactitud.