Alfonso emigró a Santiago para buscar una mejor oportunidad económica. En Valdivia dejó a su esposa y tres hijos con los que se comunicaba continuamente. Durante su estadía en la capital conoció a Manuel un emprendedor que se transformó en su máximo apoyo y compañía. Luego de un año, ambos fueron diagnosticados con sida y para costear sus medicamentos crearon un método indetectable para estafar a las isapres. La idea era afiliarse, casi simultáneamente, a la mayoría para luego cobrar varios millones en licencias medicas...¿Existe el crimen perfecto?