El 14 de agosto de 2003 un ruido muy fuerte despertó a los vecinos de Puertollano, en Ciudad Real. Un accidente en la refinería de Repsol ubicada a las afueras confirmó el mayor miedo de la gente del pueblo: su principal sustento económico era, a la vez, un gran riesgo.
El accidente de la refinería de Puertollano generó un enorme incendio que estuvo activo varios días. Las primeras 48 horas fueron vitales: mientras bomberos de toda España llegaban al complejo para intentar apagar el fuego, muchos vecinos huían del pueblo ante el riesgo de una posible nueva explosión.
La búsqueda de causas y responsables comenzó en cuanto se apagó el fuego. Repsol aseguraba que el accidente había ocurrido por un fallo humano, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha denunció carencias en las instalaciones de la refinería...
Después de 65 días en coma inducido, Juan Carlos Paz comenzó una larga recuperación en la que aprendió a valorar la vida. A Puertollano, a su vez, le costó bastante acostumbrarse a vivir con el miedo tras el accidente.
¿Pueden vivir sin refinería? ¿Va a ser posible conseguir una industria que contamine menos? ¿Qué le queda a Puertollano si eso no sale bien?