Eliseo alcanza los más altos círculos del poder, pero Zambrano regresa decidido a vengarse.
Eliseo se vuelve el confidente del presidente, mientras Zambrano opera para sacarlo del edificio.
Eliseo tiene cada vez más enemigos. Zambrano continúa con su plan y ejecuta una jugada maestra.
Eliseo toca fondo y se siente más vulnerable que nunca. Zambrano se prepara para la estocada final.
Eliseo regresa al edificio, pero la codicia de su círculo cercano desata un nuevo juego de poder.
Eliseo planifica su funeral y hace las paces con Zambrano. Pero se ve envuelto en un nuevo complot.
Los vecinos despiden a Eliseo, sin imaginar que al final les espera una última sorpresa.