En marzo de 2001 el gobierno enfrenta una situación inestable y busca aliarse con un viejo opositor.
El plan económico de Cavallo se pone en jaque, mientras De la Rúa continúa apostando al cogobierno.
El "corralito" establece la retención de los depósitos bancarios y enciende la indignación popular.
De la Rúa declara el estadio de sitio, pero la gente toma las calles y el rechazo popular es total.
Sin éxito en los intentos de conseguir el apoyo de la oposición, De la Rúa abandona la presidencia.
Dentro del peronismo se desatan las internas de poder para definir la transición.