Hay dos obras de literatura que de alguna manera definen el espíritu de México. Primero, diría Codex Florentino, Bernardino de Sahagún, que lo reunió con otros monjes y esta es una de las obras literarias a la que le tengo un profundo amor, respeto, estima. Y la segunda que define el espíritu de México es Pedro Páramo. Nada más, nada más, eso es todo.