El más allá siempre será un misterio que todos quieren develar. Por lógica terrenal, acceder a estas almas que deambulan por el limbo no debe ser fácil, ni mucho menos cuando, quienes pretenden hacerlo, lo hacen en broma. Verdad o mentira, jugar con los espíritus puede convertirse en una broma macabra, como comprobarán Marcelo y Diego.