Presente en todas las culturas, el deseo sexual no entiende de idiomas ni fronteras, todos los seres humanos compartimos un deseo universal, el sexo. Con la llegada del siglo XXI son muchos los que han decidido dejar atrás los viejos pudores y tabues para disfrutar sin límites de las posibilidades eróticas del cuerpo humano dejandose llevar por sus instintos sexuales más salvajes.